Música Aleatoria

La música aleatoria es un estilo musical desarrollado en el siglo XX que busca mayor libertad al jugar con un cierto grado de imprevisibilidad y suerte, tanto durante el proceso de composición, como en el proceso de ejecución, o en ambos momentos.

El concepto de Música Aleatoria

La música aleatoria es un método de composición que surgió en 1950 y que utiliza el azar como principio constructivo. El término proviene del latín alea (dado). Esta designación es ambigua, ya que parece indicar que la obra es fruto de un simple juego de dados, en que el azar decide todo. En realidad, no es así como las cosas se procesan, puesto que las únicas manifestaciones musicales en que el azar lo dirige todo son los happenings o espectáculos musicales, la mayoría de los cuales no alcanza gran calidad.

El azar en una obra puede ser incorporado a nivel del compositor o a nivel del intérprete. Parte de la obra puede depender de la ejecución del intérprete y así conseguir formas abiertas de música aleatoria en donde la interpretación es diferente.

De una forma general, son presentadas, al ejecutante, diversas alternativas, cabiendo a éste escoger qué notas o qué parte de la música tocará y en qué orden. La altura de las notas puede ser indicada pero no su duración, o viceversa. También puede contribuir con notas de su propia elección, improvisando. Hay piezas donde las notas ni siquiera son proporcionadas, apenas una serie de símbolos, un diagrama, un dibujo o nada más que una idea. Todo puede ser libremente interpretado.

Ejemplos de música aleatoria

En las obras de Stockhausen (1928-2007) y de Boulez (1925-2016), se encuentra una indeterminación controlada, de forma que el intérprete puede elegir su propio camino entre las posibilidades que el autor ofrece. Otros compositores, como el español Luis de Pablo (1930), dejan por fijar ciertos detalles de la partitura, o no determinan la altura de sonidos, duración, o manera de atacarlos.

En determinadas obras aleatorias, ciertos fragmentos son confiados a la improvisación personal o colectiva de los intérpretes. También en estos casos se exige del intérprete una contribución y participación en la creación.

Existen obras donde se encuentran, simultáneamente, una expresión que nace de un impulso interior y estructuras racionales. Xenakis (1922-2001) criticó este tipo de azar, que clasificó a cara o cruz y de simple improvisación, introduciendo en sus obras el azar científico, unido al pensamiento matemático.

El compositor más significativo de obras en que intervienen el azar es el norteamericano John Cage (1912-1992). En sus obras la indeterminación  es aún mayor y la libertad del compositor muy reducida. En algunas de sus preparaciones musicales, las elecciones sonoras son decididas a través del juego de dados o de otros factores. En sus obras no se excluyen las superposiciones sonoras realizadas durante la ejecución, lo que se traduce en resultados sonoros inesperados.

Cage nunca se interesó por las formas artísticas tradicionales y buscó siempre una forma de comunicación sonora directa. Su actitud filosófica, influida por el budismo zen, desempeñó un papel determinante en su obra. El compositor prefería el contacto con la vida, y, en su caso concreto, con la realidad sonora. No temía incorporar en sus obras lo que se presentaba casualmente y, en algunas de ellas, sintonizaba incluso con cualquier onda de radio, convencido de que toda la realidad tiene su propio valor. Una de las características del arte de Cage son los silencios extensos, limitados por los momentos sonoros que llegan con exactitud. Este proceso está muy relacionado con el arte Noh del teatro musical japonés.

536 Visualizações 2 Total

References:

Albet, M. (1979). A Música Contemporânea. Salvat Editora do Brasil, S.A: Rio de Janeiro.

536 Visualizações

A Knoow é uma enciclopédia colaborativa e em permamente adaptação e melhoria. Se detetou alguma falha em algum dos nossos verbetes, pedimos que nos informe para o mail geral@knoow.net para que possamos verificar. Ajude-nos a melhorar.